Sí, me puedes llamar esta tarde. Porque tenemos muchas cosas que contarnos. Porque llevo unos días pensando cosas, y porque hasta me he movido y no te lo he contado.
No hay nada por lo que preocuparse, porque la alegría sigue en mí, pero cuando pienso en algunas cosas me paralizo y no quiero seguir detenida en ellas. No sé decidir.
Este once no me moveré mucho, pero tendré que pisar la calle al menos para no dar demasiada compañía a la gata que ahora está en mi cama, y no convertirme en Meredith Grey por todo un día.
No sé si el carpe diem está demasiado sobrevalorado.