And so it is, Just like you said it would be, Life goes easy on me, Most of the time

Sunday, May 16, 2010

Relleno de escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA
Julio Cortázar

Saturday, May 15, 2010

Crepe de concentración

Final de cuatrimestre. Puedo comerme todos los yogures de casa, escuchar canciones con ritmo de fuerzas, escanear confeti, planear los viajes del mundo, llamar por teléfono en busca de ánimos, o ver capítulos de una serie que no haga ninguna pregunta.
Hago todo, mientras sigue siendo final de cuatrimestre y el trabajo llama a la puerta al mismo tiempo.

Debería hacerle caso a mi madre cuando me pregunta si me concentro cuando estudio y escucho música a la vez, y dejarme de respuestas de aburrimiento, o suprema inteligencia.
Debería dejar los tiempos intermitentes de distracción-focalización, para así disfrutar más cada cosa que se planta delante cuando sea por tiempos fijos y metas claras.

Ese tema que me ronda la cabeza últimamente, la concentración.
Ay, mira qué vestido más bonito.
... por dónde iba? Ah sí, esto es otra casi-situación.

Tuesday, May 4, 2010

Relleno de placeres de casa.

Placeres de llegar a casa:
1: abrazar a una madre con los ojos de sorpresa.
2: abrir la nevera y ver los mejores yogures del mundo mundial.
3: dormir la siesta en el sofá de casa antes de comer. dormir la siesta al sol después de comer.
4: música feliz en mi coche, pese a las ruedas picadas.
5: helado de menta. polo de menta, escuchando chinchón y sos.
6: viento. viento. viento. viento. nana en la playa nocturna.
7: sapporo, con luna casi llena. y viento. viento. viento.
8: despertar, decir te quiero mamuchi, y sumergirme para que el agua fría llegue bien dentro.
9: pinchos en cuevas familiares. lugar conocido, cada rincón, cada compañía.
10: quedarme dormida en el sofá mientras suena DEC, La Noria, o Aída.

Cuando me voy a casa, la noche antes debo no dormir. Porque ya parece casi un deber. Visitas inesperadas, visitas no vistas, hamburguesas de los cincuenta, y último metro a caras dormidas. No me cuesta nada liarme, y más si luego tengo todos los asientos del avión a mi disposición para dormir (manta incluida).

Y cuando me voy a casa, acabo llegando. En unas condiciones u otras. En unas compañías u otras. Pero me he dado cuenta que esos diez placeres, siempre con variaciones, los acabo cumpliendo yo, los acaban cumpliendo mis compañías, y sobretodo, lo acaba cumpliendo mi isla.