
Me fui de festival a Rennes. una ciudad en la Bretaña francesa. Pequeña, accessible, y que no tiene nada que ver con París. Se agradeció la tranquilidad y las distancias cortas. en cinco minutos nos dimos cuenta de que habíamos cruzado la ciudad. Siguiendo el plano, vemos un restaurante universitario. Descubrimos una biblioteca donde daría mucho gusto estudiar. Con vistas desde un sexto a toda la ciudad. Vistas desde toda la planta. Decidimos esto como un futuro lugar siestero.
Pero después de comer, nos dimos cuenta de la existencia de la zona del festival dentro de la ciudad. Para prensa, artistas, e interesados varios, había conciertos, regalitos, y unas maravillosas Cs donde escuchar música, a la vez que dormir. Sino, que se lo digan a Coral, mi más que maravillosa compañera de aventura.
Dormir, ver grupos raros, y que se colgaban del techo. Y mucho moderno. Mucho moderneo con leggins de brillo, chaqueta gorda gorda, y colores de neon. Además de las queridas wayfarer tan míticas y entusiastas como siempre. Lo se, y me llevo las mías. Chás chás. Para ponermelas dentro de cualquier recinto cerrado como hacían esos colgaos (nunca mejor dicho).
Damos vueltas, conseguimos muchos regalos. Pero yo no consegui la preciada camiseta de sony ericsson de cuatro tallas mas pequeñas. Jo. No la conseguí en toda la noche. Pero eso sí, me gustan todos los estilos de música de las chapas que me regalaron.
Cenamos, y vimos lo bien organizado que estaba para llegar allí. pero se les colaron las faldas, los leggins, y lo que puede haber en medio. Asi que allí entramos, con algún que otro gemelo de sobra, y con caras de admiración por ver todo el espacio para la música, y la fiesta que teníamos para nosotros.
Y empezó el verdadero festival para nosotras. De un escenario a otro, par aver grupos que no conoce nadie, pero que aunque pueden algunos pecar de solo espectaculo y moderneo, había bandas muy buenas. Como Miss Platnum (Rumanía) y Ramiro Musotto. Y también Success, White Rabbits… y la excusa por la que fuimos. El Guincho. Con bandera extremeña y canaria allí estábamos, para escuchar un breve “Muchas Gracias” al final. Breve pero intensa sonrisa.
Entre medias de tanta música. Mucho baile, mucho baño, muchas fotos (muchas no seran vistas) y risas con música ante todo. Y conversaciones entre nosotras, y también con franceses, despotricando contra ellos, y dándonos cuenta de que prácticamente París no es Francia. Sí que lo es, pero en cierto modo ya no me espero barrio y realidad en una capital mundial como esta.
La vuelta a casa fue lo más duro. Volvíamos el sábado a las ocho de la mañana. Hicimos amigos cómplices en la estación mientras otros roncaban. Nos montamos en primera clase de un tren muy cómodo, para luego pasar a un tren regional, donde había maletas y gente de pie en cualquier mímimo hueco del pasillo. Qué divertidos son los baños de un regional.
Parecía que no íbamos a llegar nunca a charenton, y tras comprar algo para comer, estábamos en nuestra cocina, y en nuestra cama dispuestas a dormir por un ratito.
1 comment:
gracias de parte de tu maravillosa compañera de viaje. La vuelta fue dura, pero mirando ahora hacia atras compensa! Tenemos que ver las fotos y reirnos! un descanso esta tarde??
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