Antes de la Semana Santa, una semana de ningún viaje, y mucho Madrid. Algún casi-atraco, alguna casi-clase, y alguna casi-noche. Así como algún casi-trabajo. Esa sensación de "casi" que se convierte en el presente, a medio camino entre los nuevos descubrimientos, y las sensaciones pasadas.
En mi Semana Santa, unos días de viaje, y mucho Al-Andalus. Con familia, opuestas de muestras de cariño. Comida andaluza, pasos dobles o de un santo, y música en una casa de músicos. Aderezado con alguna discusión de diferencias sociales. Los opuestos del todo de nuevo.
Después de mis vacaciones de Semana Santa, volver al casi-Madrid. En la ciudad, pero sin el chip de estrés, necesario ya a estas alturas. Sigo en modo casi-trabajo, que espero también signifique casi-descanso, aunque no haya desconexión completa.
Y tras la casi-Semana Santa, me esperan unos días, en los que no podría parar de decir "Ayúrame, yo tengo muchos quereseres"
Y me duele el culo de estar tanto tiempo sentada (tenía que poner algo así después de un texto inspirado, y un vídeo tan coña).
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