Así lo conocí, como un niño pequeño que paseaba por pasarelas.
Amable: que se puede amar.
El niño tenía un coche, para pasear por la gran ciudad. Y parar, de verdad, en los semáforos en rojo.
Luego te (ll)amo.
Pasar por delante del bar donde ponían los partidos de fútbol se convirtió en demasiado normal.
Tengo el amor grande, y el corazón pequeño, normal que me duela.
Ya no había coches, ni siquiera encuentros.
De tanto fumar, te has convertido en humo.
Ahora, es más fácil hablar cuando no se tiene nada que decir.
(Zahara es la magnífica que aporta cursivas, para continuar o no esta mi retroretrohistoria.)
1 comment:
oh
oh
muchas gracias
Post a Comment