Hacer lo que me apetece, sin pensar demasiado en las consecuencias. Y no hacer lo que no me apetece, por pensar demasiado en las consecuencias. Si no lo hago, será porque no me apetece. Presión, miedo, pereza. No sé cuál de los tres me corta más.
Como siempre, mejor lo dejamos para otro día. Eso también es señal de que no tiene que pasar. Al menos, ahora.
No comments:
Post a Comment