Porque en periodo de entregas y tareas infinitas, siempre llega la tarde/noche en la que lo único que quieres es llorar. Acabáramos si hay hormonas de por medio. Y la cosa se intensifica si hablas con la mujer que te protegió desde que estabas en su barriga.
Hoy no es el día de la madre, pero es el día de la hija (mimosa).
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